Una vez que tenga toda esta información en relación a las probabilidades y outs tendrá que saber usarlas para decidir qué merece la pena jugar y qué no en ciertas circunstancias.
Hay muchas veces en las que las probabilidades del bote pueden mostrarle que TIENE que ir, independientemente de la fuerza de su mano. Suponga que está en un torneo y que las blinds son de 3.000 y 6.000. Está en la big blind y ha apostado 6.000. Un jugador en una posición media va all in por 6.500 y otro jugador lo iguala apostando 6.500. El jugador que realiza la small blind lo iguala con unos 3.500 adicionales. Ahora le toca a usted decidir.
Ahora habrá en el bote 25.500, entre los que se incluyen 6.00 de su big blind, y todo lo que le costará llegar al flop son otros 500. Por lo tanto, estará consiguiendo probabilidades de aproximadamente 50-1 cn sus 500 adicionales y DEBERÁ igualar sin dudarlo, independientemente de qué cartas tenga. No importa si tiene 2-7 que no sean del mismo palo porque de ninguna forma va a ser algo peor que un 10-1, no obstante, tendrá 50-1 para igualar. Eso son probabilidades del bote de más de 5-1 a su avor. Si tiene suerte y consigue un full en el flop, probablemente ganaría un bote de al menos 26.000 y todo por una apuesta adicional de tan sólo 500.
Esto es un ejemplo extremo de lo que puede ocurrir pero el principio siempre es el mismo. Si siempre obtiene probabilidades del bote positivas cuando juega, teniendo en cuenta que está jugando con manos decentes, lo más seguro es que salga ganando.
Para darle otro ejemplo, suponga que acaba de ver la carta del turn y había 12.000 fichas en el bote, con lo que todavía necesitará una carta para conseguir un color. Ahora podrá deducir en qué posición está y si debería seguir esperando para que se le reparta el color.
Su oponente decide ir “all in” por las últimas 2.000 fichas. Eso significa que hay 14.000 en el bote y que tiene que poner otros 2.000 para ver el river. Eso es una probabilidad de 7-1 por su dinero. Si está esperando a que se le reparta para un color, tiene nueve outs y podemos ver por las tabla de outs y probabilidades que esto significa que tiene una posibilidad del 19,6% de conseguir su carta. Eso es aproximadamente una posibilidad de 4-1 y teniendo en cuenta que consigue probabilidades e 7-1 por su dinero podrá ver que realmente tendrá que ir.
Si echamos la moneda a suertes y alguien va “all in” contra usted y usted sólo tiene probabilidades de 2-1 para su saldo, no debería apostar si sabe que sólo tiene el 10% de posibilidades de ganar la mano. 2-1 para su saldo con una posibilidad de 9-1 no es una buena forma de jugar al póquer, o cualquier otro juego.
También, si está absolutamente convencido de que su oponente ya tiene una mano fuerte a la que usted probablemente no pueda ganar, no debería haber probabilidades del bote lo suficientemente buenas como para hacerlo igualar. Los buenos jugadores de póquer realizarán la subida conveniente para intentar hacerle “ir”, porque las probabilidades del bote están bien, y ahí donde su instinto de póquer debería decirle si desea participar o jugar despacio.
A largo plazo, igualar cuando sea conveniente basándose en las outs, probabilidades y probabilidades del bote, funcionará a su favor, de igual forma que tirar las cartas cuando tenga una mano poco favorable y no tenga buenas posibilidades de igualar.
Hay veces en un torneo en las que no querrá arriesgar las fichas, como cuando está protegiendo una pequeña cantidad de fichas que tenga y no quiere apostarlas, independientemente de las probabilidades favorables (tal vez cuando esté cerca de la estuctura de pagos), pero en cualquier otro momento, debería prestarles atención y actuar según corresponda.